13 de agosto de 2012

Prosa lírica: Dama de la amargura

   Volvemos a vernos y sigues tan fría, tan distante... ¿Acaso me guardas rencor? No te abandoné, sólo necesitaba tiempo lejos de ti, lejos de tu tenebroso atractivo, lejos de tu malévolo influjo. Ahora he vuelto, y puede que por mucho tiempo, quizá por siempre, volvamos a ser uno en este oscuro ataúd donde una vez intentaste encerrarme.
   No quería volver, estaba bien viajando por distintos lares lejos de mi estepario corazón donde gélida y bella dormías esperando mi regreso día tras día, añorando mi presencia, pero tranquila, ya he vuelto y soy todo tuyo, nadie nos separará de nuevo.

   Me extrañó que hubieras dejado todo tal y como estaba, pensé que romperías mis recuerdos mientras maldecías mi existencia.

   Ahí estás, tan bella y mágica como la última vez. No quería verte, pero ahora que estamos frente a frente no puedo rechazarte, aunque sé que condeno mi alma al desearte… ¡Maldita sea! ¿Quién necesita un alma si ya está muerto? 
   Abrázame, te regalo mi alma que de tan maltrecha que está ya no me trae más que quebraderos de cabeza y suplicios inhumanos. Sé que no es el mejor regalo, pero no tengo nada más, perdí todo en mi viaje. Espero que te guste, antaño rebosaba felicidad, aunque ahora sólo despida miedo y tristeza, pero las circunstancias hacen al alma.

   Tu abrazo sigue siendo igual de frío y desolador, no reconforta ni seca mis lágrimas, mas no me sueltes, eres la única que tengo, la única que siempre está ahí esperando a que caiga para recogerme. Sólo tú eres capaz de hacer que me olvide de mi vida y sufra en tu regazo los peores tormentos, pero aunque sé que no me convienes quiero que sigas a mi lado, no quiero estar solo ninguna noche ni lamentar mi existencia de nuevo. Abrázame y no me sueltes. Bésame y llévate mi alma, ponla junto con mis recuerdos y mi poesía, y no me la devuelvas, ya no la quiero, sólo trae ruina a mi vergel, y mi mente no puede más.

   Soledad, seamos uno los dos, abrázame esta noche y no me dejes morir solo en mitad de la encrucijada que separa mi estepario corazón y mi vergel, que separa mi felicidad de tu presencia... que separa la vida de la muerte. Si he de morir, que sea contigo, al menos no moriré solo.
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Cuervo Fúnebre: Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general. Twitter

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